sábado, 17 de mayo de 2014

El náufrago

Un náufrago, llevaba más de un año en una isla desierta. El pobre hombre, estaba vestido con sucios harapos, comido de mierda, lleno de picaduras de insectos, el pelo y la barba muy largos y enredados, y puestos, unos zapatos rotos, que dejaban a la vista los sucios dedos de sus pies.
Un día que estaba deprimido paseando por la playa, ve con asombro, como a cien metros de la orilla donde él está, hay un yate que parece estar anclado.
Comienza a observarlo detenidamente, y en la proa, ve a una impresionante tía rubia, que se tira de cabeza al agua y comienza a nadar, en dirección a la orilla donde él se encontraba.

Atónito y asustado, se queda observando como la rubia, se acerca hacia él nadando.
Cuando la rubia llega a la orilla, comienza a salir del agua, mostrando todas las bondades de su bello cuerpo escultural.
Paralizado por la sorpresa, el náufrago se queda mirándola, con los ojos abiertos como platos.
El náufrago
La mujer, era una rubia imponente de 22 años, con una camiseta blanca ajustada, sin sujetador, -se le transparentaban perfectamente, los dos turgentes pechos con sus erguidos pezones-, un tanga rojo -tipo tirachinas-, que dejaba a la vista, todo su sensual, duro, y perfecto trasero.
La rubia, comienza a acercarse al náufrago, andando y contoneándose sensualmente.
Cuando está justo frente a él, se mete una mano en el pecho izquierdo, y saca del mismo, una cerveza Cruzcampo fría, casi escarchada.
Inmediatamente, el deseo se apodera del náufrago y comienza a pasarse la lengua por los labios, llenos estos de gruesas grietas, producidas por el radiante Sol.
Dos minutos más tarde, la rubia se mete la otra mano en el pecho derecho, y saca un paquete de Marlboro.
Automáticamente, al náufrago, comienzan a aflorarle dos grandes lágrimas de los ojos, que hacen que se le enturbie la vista rápidamente.
Posteriormente, la rubia comienza a meterse suavemente la mano dentro del tanga, y comienza a tocarse libidinosa y lentamente la zona púbica.
El náufrago, -que ya no puede contenerse más por las ansias despertadas- exclama eufórico:
- ¡¡¡Rubia… Como ahora saques de ahí el Marca, me corro entero del gusto!!!

El náufrago

No hay comentarios:

Publicar un comentario