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viernes, 3 de octubre de 2014

La operación de cirugía estética

Un hombre de 47 años, está muy preocupado por parecer más joven, y decide, hacerse un estiramiento de la piel de la cara. Una vez hecha la operación de cirugía estética, el hombre, sale eufórico de la clínica con su nueva y flamante cara.
Para averiguar los efectos de la operación, se detiene en un kiosco de periódicos, compra uno, y le pregunta al vendedor:
- Perdóneme amigo, quisiera que me hiciese usted un gran favor, -si no le importa-, claro está: ¿Cuántos años cree usted que tengo?

miércoles, 16 de julio de 2014

Bodas de oro

Dos enamorados de 78 y 76 años, (respectivamente) que celebran su 50 aniversario de bodas, o sea, sus bodas de oro.
Por la noche, hacen una pequeña fiesta, a la que invitan a sus amigos más allegados.
Una vez terminada la fiesta y cuando ya se han quedado solos, él le dice a ella:

martes, 8 de julio de 2014

Como la oreja de la vaca

Como la oreja de la vaca
Un viejo aldeano, -un hombre barbudo de 75 años- se casa con una bella joven de 25 años. Tras la celebración de la boda, se reúne un día con su mejor amigo, para tocar juntos sus viejos instrumentos musicales, y entonces le pregunta:

martes, 1 de julio de 2014

Una mujer mayor mal educada

A primeras horas de la mañana, de un domingo de febrero en Sevilla,  había una panadería -de una de las calles comerciales del centro histórico de la ciudad-, con una cola inmensa de gente a sus puertas.
La panadería se encontraba cerrada, y todo el que llegaba a la cola, pedía la vez y aguardaba su turno. De pronto, llega una mujer mayor pidiendo paso a las personas de la cola, hasta ponerse justo la primera de la fila, justo delante de la misma puerta de entrada a la panadería.

martes, 11 de marzo de 2014

Tomar viagra excita a los sexagenarios

Un matrimonio de ancianos sexagenarios se dirige a visitar a su hijo, nuera y nietos, con la intención de pasar la noche en casa de ellos.

Después de llegar a su casa, charlar durante un rato y hacer una cena en familia, todos se disponen a acostarse hasta el día siguiente.

martes, 25 de febrero de 2014

No es club nudista para viejos

Un hombre de 58 años, -a las puertas de la jubilación, y que ha quedado viudo hace poco más de dos años-, decide hacerse socio de un club nudista muy exclusivo, -500 euros de cuota inicial- y cercano a donde vive el.

El hombre, -que se siente muy aburrido y deprimido, después de haberse quedado viudo-, decide hacerse socio del club nudista por simple curiosidad morbosa, ya que él, solo va en busca de nuevas emociones.
Como era su primer día en las instalaciones, se quita toda la ropa (como todo el mundo) y sale a dar una vuelta por el lugar.

sábado, 22 de febrero de 2014

Un viejecito ingenuo

Un viejecito ingenuo

Un viejecito ingenuo de 90 años, llega al médico para su chequeo de rutina. Al llegar a la consulta y sentarse frente al doctor, este -con preocupación manifiesta- le pregunta:

martes, 28 de enero de 2014

El Circo Mundial y el domador de cocodrilos superdotado

El Circo Mundial con objeto de las fiestas del Carnaval, hace su llegada a la Villa de Madrid. 
En esta ocasión, trae un número de control y doma de cocodrilos, que es estremecedor para el público asistente. En su primera sesión, -la de inauguración- el plato fuerte del número circense, llega cuando el domador de cocodrilos, da unos toques con su mano derecha, en la cabeza del cocodrilo mayor que hay en el escenario.

domingo, 22 de diciembre de 2013

La abuela pensionista y la cajera del supermercado

Una abuela, va de compras al supermercado de junto a su casa, y pone en su canasta, las latas de más calidad y caras, de comida para gatos. Una vez que se pone en la caja, le dice a la cajera:
-Yo sólo compro lo mejor en comida para mi gatito. ¡Le tengo tanto cariño!
La cajera le responde:
-Lo siento, pero no podemos venderle comida para gatos, sin que compruebe antes, que tiene usted un gato en su casa.
Debido a la crisis, muchos ancianos compran comida para gatos, y luego por necesidades, ellos mismos se la comen,  y no son aptas para el consumo humano.
Por tanto la gerencia del supermercado, necesita una prueba fehaciente, de que realmente usted tiene un gato.
La anciana muy contrariada se va a su casa, toma a su gato, lo mete en un maletín porta gatos, y regresa al supermercado para demostrarle a la cajera, que tiene un gato en casa.
Una vez visto el gato... le venden las latas sin más trabas.
Al día siguiente, la misma viejecita va al súper, y compra  una caja de galletas para perros.
La cajera le exige de nuevo, la prueba de que tiene un perro, alegando, que muchos ancianos llegan a comerse la comida para perros si están necesitados.
Frustrada, la viejecita va a su casa, regresando con su perro atado y con un bozal puesto en el hocico.
Una vez visto el perro... por fin, le venden las dichosas galletitas para perros.
Un día después, la señora regresa de nuevo a comprar al súper, esta vez, lleva una pequeña caja con un agujero en la tapa.
Al entrar al supermercado, se acerca a la cajera, y le pide a esta por favor, que meta un dedo por el agujero de la tapa.
La cajera desconfiada le dice entonces:
- ¡¡No!!... ¿Está loca?... ¿Quién me dice a mí, que usted no tenga ahí una serpiente venenosa?
La anciana con cara muy seria, le asegura, que en la caja no hay nada que pueda morderla o hacerle daño, y que ella se hace responsable de que nada le pasará. Entonces, la cajera mete el dedo… toca algo blando y pegajoso, e inmediatamente, lo retira  gritándole a la viejecita:
- ¡Esto es mierda señora! ¡¡¡Qué asco!!!
La viejecita, la mira con una sonrisa que le llega de oreja a oreja, y le dice a la cajera:
- Es cierto, querida, tienes toda la razón. Y ahora que lo has comprobado fehacientemente…
¿Puedo comprar cuatro rollos de papel higiénico de doble capa?



domingo, 3 de noviembre de 2013

El asilo y la clínica contra el tabaquismo

Un hombre de 82 años, internado en un asilo de pago, está manteniendo una conversación, con su hijo de 50 que ha ido a visitarlo, y le dice:


- Hijo… estuve internado en una clínica, en la que te quitaban a ostias, las ganas de fumar.
- Padre… ¡Pero si estas fumando!
- Si hijo, si… pero sin ganas.


viernes, 1 de noviembre de 2013

La vida sana, no siempre es buena vida

Esto era una pareja de ancianos con 85 años él, y 83 años ella, casados felizmente desde hacía 60 años.


No habían llegado a ser millonarios, pero vivían bastante bien,  gracias a que habían ahorrado algún dinero, durante su longeva vida.
Gozaban de una buena salud a pesar de su edad, gracias a que ella, insistía siempre en que comieran equilibrada y saludablemente.
Además, a pesar de su avanzada edad, hacían ejercicio físico regularmente.
Pero un día, su vida sana y feliz, no los pudo salvar a la vuelta de sus vacaciones. El  avión en el que regresaban, se estrelló, y fueron directamente al cielo.



Llegados al Paraíso, San Pedro los recibió en las puertas de la entrada.
Una vez recibidos, los condujo a una lujosa y gran mansión, con muebles de maderas nobles y de gran belleza, una cocina con los artilugios más modernos  y además, una exuberante y guapa sirvienta, estaba siempre a su disposición para lo que gustasen.


¡Estaban estupefactos y aturdidos por tanto lujo y confort!
San Pedro les dijo entonces:
“Bienvenidos al cielo, desde ahora, esta casa y todo lo que en ella hay, os pertenece."
El viejecito asombrado, le preguntó a San Pedro, cuánto le iba a costar todo aquello.
“¡Nada!, respondió San Pedro. Habéis vivido bajo los mandatos y reglas de Dios, y esta, es vuestra recompensa por haberlo hecho.
Mirando por una de las ventanas, el viejo, vio un campo de golf de primera clase, como él jamás había visto en la tierra.
¿Cuánto cuesta jugar en ese club de golf? le preguntó a San Pedro.
“Estamos en el cielo, todo es gratis durante todos los días, de vuestra larga eternidad”.
Después, se fueron paseando hasta el restaurante del club, y vieron, una mesa con toda clase de alimentos:
Carnes, pescados, mariscos, postres exóticos, y toda clase de bebidas diversas, etc.


Con una mirada firme dirigida al anciano, San Pedro le dijo:
"No lo preguntes otra vez,  si... todo es completamente gratis”.
El viejo lo observó todo a su alrededor y, un poco nervioso, mirando a su mujer, le preguntó a San Pedro:
¿Dónde está la alimentación dietética, sin grasas ni colesterol?
¡No hay!
¿Y el café descafeinado?
Tampoco hay.
“Perdonad que no os lo haya dicho pero... lo mejor de todo, es que podéis comer todo lo que queráis, sin engordar y sin temor a contraer enfermedades. ¡¡Estáis en el Cielo!!”
El viejo no puede creer todo lo que está viendo y escuchando, y le pregunta a San Pedro: 
¿Me estás diciendo, que aquí, no es necesario hacer ejercicio para estar sano?
“Sólo si tú quieres”, respondió San Pedro.
¿No estoy obligado a comer cosas sin azúcar, sin sal o sin grasas?
No.
¿Y puedo beber vino, cerveza y licores?
“Evidentemente, (le respondió San Pedro), aquí se puede comer y beber, todo lo que nos apetezca”
El viejecito se vuelve a su esposa y le dice enojado:
“¡Sin ti, tus cereales, tus dietas insípidas y tus comidas de mierda, ya podríamos haber estado aquí, hace mas de 10 años!"

¡¡JODER!!



miércoles, 13 de marzo de 2013

El descubierto bancario


El descubierto bancario
Un señor entra en su banco de toda la vida, para hablar con su director. 
Pretende que el señor director del banco, le conceda un crédito personal para realizar unas compras. 
La operación no se lleva a cabo, ya que no resulta ser satisfactoria para el señor, y ocurre algo insólito con su cuenta bancaria.