Señoría… no
quiero que se culpe a nadie de mi muerte. Me quité la vida porque, dos días mas
que hubiese vivido, habría sido para mí un martirio psicológico insoportable.
Tuve la
desgracia, de casarme con una mujer viuda, y esta, tenía una hermosa hija.
De haberlo
sabido, nunca me hubiese casado con ella.