Un hombre de 58 años, -a las puertas de la jubilación, y que ha quedado viudo hace poco más de dos años-, decide hacerse socio de un club nudista muy exclusivo, -500 euros de cuota inicial- y cercano a donde vive el.
El hombre, -que se siente muy aburrido y
deprimido, después de haberse quedado viudo-, decide hacerse socio del club
nudista por simple curiosidad morbosa, ya que él, solo va en busca de
nuevas emociones.
Como era su primer día en las instalaciones, se
quita toda la ropa (como todo el mundo) y sale a dar una vuelta por el lugar.