Una mujer rubia, alta,
esbelta, súper elegante y muy bella, sale de tomar copas en un bar, con un
grado de alcohol en sangre tan alto, que si muriese y la incinerasen, estaría
ardiendo un año entero.
Sale del bar, borracha como una cuba y con una tajá como un piano -una
de esas tajás brutales, que te dejan marca indeleble para siempre-.
Ella, no es consciente de su
estado de embriaguez y Borracha como una cuba, sale caminando
tambaleante, con sus zapatos de tacón, y su vestido elástico ajustado.