Una
pareja de recién casados, deciden ir de luna de miel a Paquistán.
Una
vez allí, paseaban por el mercado mirando la mercancía y cuando pasaron por una
pequeña tienda de sandalias, oyeron a un caballero con acento paquistaní que
les decía:
Un señor, se
va de vacaciones de verano con su mujer. Como su principal deseo es que ella
disfrute al máximo, eligen el viaje y hotel que les recomienda la agencia, pues
les argumentan, que les harán rebaja en la factura de hotel. A su llegada
al hotel, y tras observar las instalaciones, el establecimiento aparentaba ser muy
lujoso y parecía tener un precio razonable, si se comparaba con las comodidades
ofrecidas.Pues bien,
mientras estuvieron allí alojados, todo fue sobre ruedas, hasta que llegó el
momento de pagar la cuenta.