sábado, 18 de enero de 2014

Carta de un suicida al Juez

Señoría… no quiero que se culpe a nadie de mi muerte. Me quité la vida porque, dos días mas que hubiese vivido, habría sido para mí un martirio psicológico insoportable.
Tuve la desgracia, de casarme con una mujer viuda, y esta, tenía una hermosa hija.
De haberlo sabido, nunca me hubiese casado con ella.
Mi padre, -para mayor desgracia mía- era viudo, y terminó enamorándose y casándose, con la hija de mi mujer.
Ahí, fue donde comenzó todo mi calvario.
Después de este suceso, mi mujer era suegra de su suegro. Mi hijastra se convirtió en mi madrastra y mi padre al mismo tiempo... ¡¡¡Era mi yerno!!!
Al poco tiempo mi mujer trajo al mundo un niño que, como era hermano de mi madrastra, también era cuñado de mi padre, nieto de su hermana ¡¡¡Y mi tío!!!


Pasado un tiempo, mi madrastra -hija de mi mujer- trajo al mundo a una niña que era mi hermana y a la vez era nieta de mi mujer; de manera que: ¡¡¡Yo era abuelo de mi hermana!!!
Mi mujer era nuera de su hija, yo en cambio soy padrastro de mi madrastra, y mi padre y su mujer, son mis hijastros, mi hijo es mi biznieto y además “tío de su tía”.
Para más INRI... ¡¡¡Yo soy mi propio abuelo!!!
¡¡¡NO AGUANTO MÁS!!!
Me despido de este mundo cruel, porque no sé quien mierda soy yo, y de repente, me he dado cuenta de que si mi peculiar familia sigue creciendo, voy a terminar emparentándome políticamente, con alguno de los familiares de algún político corrupto español, o... con Urdangarín...
¡Y eso, no hay humano que lo resista!

Adiós mundo cruel.


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