viernes, 3 de octubre de 2014

La operación de cirugía estética

Un hombre de 47 años, está muy preocupado por parecer más joven, y decide, hacerse un estiramiento de la piel de la cara. Una vez hecha la operación de cirugía estética, el hombre, sale eufórico de la clínica con su nueva y flamante cara.
Para averiguar los efectos de la operación, se detiene en un kiosco de periódicos, compra uno, y le pregunta al vendedor:
- Perdóneme amigo, quisiera que me hiciese usted un gran favor, -si no le importa-, claro está: ¿Cuántos años cree usted que tengo?

El quiosquero lo mira a la cara, piensa unos segundos y le dice:
- No sé oiga... Yo para esto soy malísimo... ¿Unos 32 años?
Contento como si le hubiese tocado la lotería, el hombre  le dice al quiosquero:
- ¡¡¡Gracias amigo!!! Me ha hecho usted un hombre feliz. En realidad, tengo 47 años. Acabo de hacerme una operación de cirugía estética, y veo, que los resultados fueron buenos.
Sigue paseando hacia su casa, y luego, este buen señor entra a un McDonalds, donde pide una hamburguesa. Nuevamente, efectúa la misma táctica anterior, y le pregunta lo mismo al cajero del McDonalds.
El cajero, -sintiéndose comprometido-, lo mira fijamente a la cara y le dice:
- Bien caballero, yo no soy buen fisonomista, pero... Yo le calculo a usted, unos 29 o 30 años. ¿Acierto?
El hombre, cada vez más eufórico y contento, le dice:
- No, buen hombre, tengo 47 años.
La operación de cirugía estética
El hombre sale del McDonalds totalmente eufórico y con la autoestima por las nubes. Luego, toma el autobús para volver a su casa, y una vez dentro, se sienta al lado de una anciana mujer.
Una vez más, el hombre siente la necesidad, de hacer la dichosa pregunta:
- Discúlpeme, buena señora, ¿Le importaría que le hiciese una pregunta? ¿Cuántos años piensa usted que tengo?
La viejecita, lo miró pensativa con su cara llena de arrugas, y le contestó:
- Mire usted señor, yo tengo ya, la friolera de 85 años, y le quiero advertir, que no veo bien. Sin embargo, cuando yo era joven, yo tenía un método infalible, para adivinar la edad de los hombres por palpación genital.
El hombre, -un poco asombrado por lo que dice la señora-,
le contesta:
- ¿Cómo, palpación genital? ¡¡¡No me lo puedo creer!!! ¿Me lo puede explicar?
La señora, acepta darle la oportuna explicación, sobre su exclusivo método de palpación:
- Vamos a ver... Yo, a mis novios, les metía la mano en los calzoncillos, y tras hacerles una buena palpación genital, les decía la edad exacta que tenían. ¿No me cree joven?
El hombre dubitativo, pensó durante unos instantes, pero viendo que no había nadie en el autobús, pensó en voz alta:
- Bueno, probemos, total... ¿Qué puedo perder?
Acto seguido, le dice a la viejecita, que puede comenzar con su tarea palpatoria.
La viejecita, le baja la cremallera del pantalón, le mete la mano dentro de los calzoncillos, le manosea el miembro y los testículos al tipo, con sus viejas y temblorosas manos y... Al cabo de diez minutos exactos, de nerviosa palpación, la señora le dice:
- Señor... Usted tiene exactamente, 47 años.
El tipo, -asombradísimo por la exactitud del acierto cronológico-, exclama:
- ¡¡¡Fantástico, nunca vi nada igual!!! ¡¡¡Pero... esto es increíble!!! ¡¡¡Dígame, señora... ¿Cómo lo hace usted?
La anciana, cargada de sarcasmo, le contesta:

- Je, je, je... ¡¡¡Que ingenuo!!! Has caído como un bellaco chaval. Ahora que este gustazo, ya no me lo quita nadie, te diré mi secreto. Mi secreto es... “Que yo estaba detrás tuyo, en la cola del McDonalds". 

La operación de cirugía estética

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