domingo, 15 de febrero de 2015

El cornudo no soy yo

Un individuo, después de pasar toda la noche trabajando, llega a su casa un poco antes de tiempo y... ¡Sorpresa!
Sorprende a su mujer, totalmente desnuda y metida en la cama con otro hombre...


El cornudo no soy yo

En el primer golpe de celos, corrió hacia el salón y con mucho cuidado -para no ser escuchado por los infieles-, buscó una pistola en un cajón, se dirigió con sigilo hasta el dormitorio, se colocó a los pies de la cama, apuntó, y cuando ya estaba listo para disparar la primera bala, se paró un momento a pensar...
El cornudo no soy yo
En ese instante fue cuando se dio cuenta, de cómo había mejorado en los últimos tiempos su vida de casado.
Su esposa, ya no le pedía dinero para comprar carne, ni para comprar vestidos, joyas, o zapatos; a pesar de que todos los días, aparecía estrenando un vestido nuevo, luciendo una joya nueva, o calzando unas nuevas sandalias de marca, -que parecían ser de gran valor-.
Incluso algunos días, solían comer pescado fresco o marisco.
¡Cosa que antes, nunca hacían!
Los niños, habían cambiado la escuela pública del barrio, por un colegio privado en una zona de alto standing de la ciudad.
Qué decir, del nuevo 4x4 que su mujer le había comprado, a pesar de que él, no había tenido un solo aumento de sueldo, en los últimos cuatro años y que por eso mismo, apenas le daba dinero a ella cada mes.
Nunca habían tenido tanta abundancia en casa, como en los últimos meses.
Las facturas de las cuentas de luz, gas, agua, teléfono, móvil, internet y de las tarjetas de crédito, hacía tiempo que ni oía hablar de ellas.
El caso, es que su mujer era un verdadero BOMBÓN.
Una mezcla de Nicole Kidman con Khaterine Zeta Jones, y enriquecida en un concentrado caldo de Elizabeth Hurley. 
Una hembra de locos, súper guapa y con un cuerpazo de aúpa.
Guardó el arma, -con el mismo cuidado con el que la había cogido del cajón- y fue saliendo de la casa, sin hacer un solo ruido;  para evitar así, no molestar a la pareja.
Paró en la puerta de entrada. Encendió un cigarrillo, reflexionó un poco y dijo para sí mismo:
- El tío paga a la servidumbre, todas las necesidades económicas de ella, el supermercado, la educación de los niños, la hipoteca, las cuentas de la casa, y el coche.
En definitiva...
¡¡¡Todos los gastos!!!
Y yo, me voy a la cama con ella todos los días, hacemos el amor sin restricciones muy a menudo, y encima... ¡¡¡Gratis!!!...
- ¡¡¡Qué coño!!!...


El cornudo no soy yo

¡¡¡El Cornudo es él!!!


El cornudo no soy yo

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