martes, 18 de junio de 2013

Hacer fraudes con rifas es cosa de listos

Un joven Madrileño, decidió un buen día irse a vivir al campo. Cuando se hubo establecido, decidió comprarle un caballo, a un viejo campesino del lugar por 1.000 Euros, para así, poder darse un paseo a caballo de vez en cuando.
El campesino, después de hablar con el joven y cobrarle los 1.000 Euros, acordó entregarle el caballo al día siguiente,  para que le diese tiempo a poderlo lavar, cepillarlo y prepararlo, pero cuando el joven  al día siguiente fue a recoger el caballo, el campesino preocupado y enojado le dijo:

CAMPESINO-
Joven... lo siento mucho, el caballo se ha muerto esta noche. No sé si habrá sido el frio de la noche, o el disgusto del lavado, pero esta mañana, el caballo estaba tumbado y tieso.

JOVEN-
¡Que mala suerte! Está bien señor... entonces, devuélvame el dinero que le di a usted ayer, a cambio del animal.

CAMPESINO-
¡Me es imposible!... lo gaste todo, en artículos que necesitaba para la finca.

JOVEN-
Muy bien, no se preocupe usted, en ese caso... deme usted el caballo muerto.

CAMPESINO- ¿Pero... para qué lo quieres? ¿Qué piensas hacer con un caballo muerto? En el matadero, no compran animales muertos y menos, de muerte desconocida.

JOVEN- No se preocupe buen hombre... lo voy a rifar en el pueblo de al lado.

CAMPESINO- Joven... ¿Se ha vuelto loco? ¿Pretende rifar un caballo muerto? ¡Eso es un delito de estafa!

JOVEN- Es que no le voy a decir a nadie, que el caballo está muerto, por supuesto. ¿No me creerá tan tonto?

CAMPESINO- ¡Se va a meter en un buen lío! ¡Se lo aseguro!

Dos  meses más tarde, los dos hombres coinciden desayunando en el bar del pueblo, y el viejo campesino, le pregunto al joven comprador:

CAMPESINO- Joven... ¿Qué paso con el caballo? ¿Tuvo problemas? ¿Consiguió rifarlo?

JOVEN- ¡Si señor!... Lo rifé sin problemas. En dos semanas vendí, 1.000 papeletas a 3 Euros cada una, y gane 2.997 Euros.

CAMPESINO- ¿Como pudo hacerlo? ¿Nadie se quejo?

JOVEN- ¡Claro que sí! El ganador de la rifa… pero a él le devolví sus tres Euros y quedo tan contento.


Ja, Ja, Ja, Ja.

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