domingo, 16 de junio de 2013

Un regalo de Reyes equivocado

Dos amigas de 25 años de edad, deciden quedar un seis de Enero por la tarde, para contarse cuales han sido los regalos que les han traído por Reyes.
Llegado el momento, una le cuenta nerviosa y con entusiasmo a la otra: 

- ¡Gloria, no te lo vas a creer! Anoche tres hombres vestidos de Rey Mago entraron por la ventana de mi habitación. Eran tres hombres de ensueño, altos, musculosos, atractivos, vamos... los típicos Boys de discoteca y que toda mujer sueña con tener algún día entre sus brazos.
Primero se quito la ropa Melchor y sin mediar palabra, se metió en la cama conmigo, me arrancó toda la ropa y me echo un polvo de ensueño. Como estaba dormida, pensé que era un sueño, así que no quería despertarme de un sueño tan agradable y seguí dejándome hacer.
Luego Gaspar, tomo el relevo de Melchor y sin apenas dejarme reponerme, me echo un polvo aun mejor que el anterior.

- Tía... ¿Te estás quedando conmigo? ¡No seas zorra! Que los Reyes Magos no existen. ¡Todo el mundo sabe que son los padres!

¡Que no, que no me quedo contigo! ¡Ahora viene lo mejor! Cuando le llego el turno a Baltasar y este se quito la ropa, no puedes imaginarte lo que tenía entre las piernas. ¡Era descomunal! ¡Jamás vi nada igual! Como dicen en tauromaquia, era negra, zaina, con buen plante y le llegaba por la rodilla.
Antes de que pudiera hacer o decir algo, se montó sobre mí y me echó el mejor polvo que me han echado en toda mi vida. Mis gritos de gozo y mis alaridos de un largo orgasmo, fueron ahogados con su mano en mi boca para no despertar a los demás.
Por último, me cogieron entre los tres, me tiraron al suelo sobre la alfombra de mi habitación, y  los tres a la vez, me hicieron gozar como una perra en celo, del placer tan intenso que sentí, hasta estuve a punto de desmayarme.
Cuando todo hubo acabado y se fueron, (saliendo por la ventana como entraron), fui a la habitación de mi madre, donde esta dormía placenteramente.
Exhausta pero agradecida, y un poco dolorida por el ajetreo sufrido; aún estaba jadeando de placer y cansancio, cuando  le pude decir casi balbuceando a mi madre:


¡¡¡Mamá muchas gracias... a ti, y a los Divinos Señores Reyes Magos!!!

Un regalo de Reyes equivocado
Pero lo que yo  pedí para Reyes, fue un Volvo, un buen, inolvidable, maravilloso y magnifico Volvo.


Un regalo de Reyes equivocado

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HLR