jueves, 20 de junio de 2013

Medicamentos sin receta “No” con la receta “Si”

En un pequeño pueblo del interior de Castilla, una mujer entra en una farmacia. Con mucha discreción, llama al farmacéutico para hablar con él, -apartados de los demás clientes- y en voz baja, le pide:

SEÑORA- Por favor señor farmacéutico, quiero comprar arsénico.

FARMACÉUTICO- Pero... ¡Señora, no puedo venderle eso así! ¿Para qué lo quiere usted? ¿Cuál es la finalidad que quiere conseguir?

SEÑORA- ¡¡Matar al cerdo de  mi marido!! El hijo de put... me engaña con otra. ¡A mí, que siempre me desviví por el!

FARMACÉUTICO- ¡¡Mucho peor me lo pone señora, para ese fin.... no puedo vendérselo!!! Entiéndame señora me arriesgaría mucho si lo hiciese.


Entonces la mujer muy enfadada, abre la bolsa que lleva colgada del hombro, y le muestra al farmacéutico, una fotografía de su marido, haciendo el amor con la mujer del farmacéutico en la postura del perrito.


FARMACÉUTICO- ¡¡Ah bueno!!... 
¡¡CON LA RECETA MÉDICA ES OTRA COSA SEÑORA!!


Ja, Ja, Ja, Ja.

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