viernes, 1 de noviembre de 2013

La vida sana, no siempre es buena vida

Esto era una pareja de ancianos con 85 años él, y 83 años ella, casados felizmente desde hacía 60 años.


No habían llegado a ser millonarios, pero vivían bastante bien,  gracias a que habían ahorrado algún dinero, durante su longeva vida.
Gozaban de una buena salud a pesar de su edad, gracias a que ella, insistía siempre en que comieran equilibrada y saludablemente.
Además, a pesar de su avanzada edad, hacían ejercicio físico regularmente.
Pero un día, su vida sana y feliz, no los pudo salvar a la vuelta de sus vacaciones. El  avión en el que regresaban, se estrelló, y fueron directamente al cielo.



Llegados al Paraíso, San Pedro los recibió en las puertas de la entrada.
Una vez recibidos, los condujo a una lujosa y gran mansión, con muebles de maderas nobles y de gran belleza, una cocina con los artilugios más modernos  y además, una exuberante y guapa sirvienta, estaba siempre a su disposición para lo que gustasen.


¡Estaban estupefactos y aturdidos por tanto lujo y confort!
San Pedro les dijo entonces:
“Bienvenidos al cielo, desde ahora, esta casa y todo lo que en ella hay, os pertenece."
El viejecito asombrado, le preguntó a San Pedro, cuánto le iba a costar todo aquello.
“¡Nada!, respondió San Pedro. Habéis vivido bajo los mandatos y reglas de Dios, y esta, es vuestra recompensa por haberlo hecho.
Mirando por una de las ventanas, el viejo, vio un campo de golf de primera clase, como él jamás había visto en la tierra.
¿Cuánto cuesta jugar en ese club de golf? le preguntó a San Pedro.
“Estamos en el cielo, todo es gratis durante todos los días, de vuestra larga eternidad”.
Después, se fueron paseando hasta el restaurante del club, y vieron, una mesa con toda clase de alimentos:
Carnes, pescados, mariscos, postres exóticos, y toda clase de bebidas diversas, etc.


Con una mirada firme dirigida al anciano, San Pedro le dijo:
"No lo preguntes otra vez,  si... todo es completamente gratis”.
El viejo lo observó todo a su alrededor y, un poco nervioso, mirando a su mujer, le preguntó a San Pedro:
¿Dónde está la alimentación dietética, sin grasas ni colesterol?
¡No hay!
¿Y el café descafeinado?
Tampoco hay.
“Perdonad que no os lo haya dicho pero... lo mejor de todo, es que podéis comer todo lo que queráis, sin engordar y sin temor a contraer enfermedades. ¡¡Estáis en el Cielo!!”
El viejo no puede creer todo lo que está viendo y escuchando, y le pregunta a San Pedro: 
¿Me estás diciendo, que aquí, no es necesario hacer ejercicio para estar sano?
“Sólo si tú quieres”, respondió San Pedro.
¿No estoy obligado a comer cosas sin azúcar, sin sal o sin grasas?
No.
¿Y puedo beber vino, cerveza y licores?
“Evidentemente, (le respondió San Pedro), aquí se puede comer y beber, todo lo que nos apetezca”
El viejecito se vuelve a su esposa y le dice enojado:
“¡Sin ti, tus cereales, tus dietas insípidas y tus comidas de mierda, ya podríamos haber estado aquí, hace mas de 10 años!"

¡¡JODER!!



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