domingo, 22 de junio de 2014

El Guacamayo salido

Una mujer, entra en una tienda de animales para comprar un Guacamayo como mascota. Enseguida, ve uno que le gusta mucho pero, el dependiente, le advierte de que es un animal muy fogoso, ardiente, libidinoso y obsesivo con el sexo.
El dependiente lo llama: “El Guacamayo salido”.


La mujer hace caso omiso al vendedor y a pesar de todo, decide llevarse a casa al dichoso “Guacamayo salido”.
Al cabo de unos días, -de convivir con el Guacamayo y observar como este se comporta-, la mujer lleva a casa otra mascota.
Esta vez, es una gata muy elegante y coqueta.
Al entrar en la casa con ella, advierte al Guacamayo, que como la acose, la toque, o la someta a sus deseos sexuales, lo castigara duramente y lo meterá en el congelador para que escarmiente.

El Guacamayo salido

Por la noche, -al regresar a casa del trabajo-, se encuentra a la gata tumbada en el suelo, boca arriba, con la lengua fuera, las patas traseras abiertas y el Guacamayo, zumbándole de lo lindo a la gata
La mujer, -muy enfadada con el Guacamayo-, sin pensárselo dos veces, lo agarra por la cola, lo levanta súbitamente, y lo mete dentro del congelador.
Al cabo de varias horas, -antes de irse a dormir- se acuerda de que dejo al Guacamayo en el congelador y va a sacarlo del mismo.
La mujer, se siente muy mal por pensar que ya estaría el Guacamayo congelado, pero al abrir el congelador, se lo encuentra sudando, tendido boca arriba y extenuado. Para su sorpresa, oye como el Guacamayo le dice:

- ¡¡¡Coño, colega, a ti quería yo verte!!! ¿Por qué tienes a este pollo desnudo metido en el congelador? ¿También lo castigaste? ¡¡¡Este hijo puta, sí que tiene el culo duro y frio!!!

El Guacamayo salido


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