miércoles, 4 de junio de 2014

Trastorno obsesivo-compulsivo

Dos amigas de instituto se encuentran después de años sin verse. Lo hacen en unos grandes almacenes, comprando ropa interior. Al verse mutuamente, se desata la alegría del momento.
- ¡¡¡Pili cuanto tiempo sin verte!!! Tía, no has cambiado nada, sigues igual que cuando estábamos en el insti. ¿Qué haces ahora?

- Trabajo de Gogó en una discoteca periférica. ¿Y tú?
- Soy dependienta de El Corte Inglés. ¡¡¡Vamos a la cafetería tía!!!  Allí podremos hablar tranquilamente de nosotras.
Se desplazan a la cafetería, se sientan juntas en una mesa, piden algo para tomar y continúan la charla.
- Sofi, tía... ¿Hoy no trabajas? ¿Estás de descanso?
- No tía, que va. Es que vengo de la consulta del Psicólogo.
- ¡¡¡No me digas!!! ¿Qué te pasa?
- Tengo un trastorno obsesivo-compulsivo, y me lo están tratando.
- ¡¡¡Que fastidio!!! ¿Y qué tienes Sofi?
- Que siempre, justo después de comer, me entran unas ansias y una angustia, que me siento con un deseo irreprimible e incontrolable, de meterme los dedos hasta el final.
- ¡¡¡No me digas tía!!! ¿Eres bulímica?
- ¡¡¡No!!! Te equivocas Pili. ¡¡¡Soy ninfómana!!! 

Trastorno obsesivo-compulsivo

Trastorno obsesivo-compulsivo

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