viernes, 3 de enero de 2014

Manicura veterinaria

En la sala de un consultorio veterinario, se encuentran dos perros que son vecinos de calle. 
Uno es un hermoso y gran pastor alemán y el otro, un dóberman igualmente grande y bello pero... con unos dientes muy afilados. 

Mientras esperan ser atendidos por el veterinario, el pastor alemán le pregunta al dóberman: 

- ¿A ti por qué te han traído? ¿Por qué estás aquí? 
- Bueno, creo que a mí... me van a sacrificar hoy. He escuchado, que me van a poner una inyección letal. 


- ¡Guauu! ¿Y eso... por qué? ¿Qué has hecho que sea tan malo? 
- Bueno, el caso es que le mordí la mano, al bebe recién nacido de mis dueños. 
- Pero... yo creo que ese, no es motivo para que te sacrifiquen. ¿Acaso ya no te quieren? ¿No te pueden perdonar? 
- No es así realmente, lo que pasa, es que el bebe tiene semanas y casi le arranco la  mano del mordisco. 
 - ¡No me jodas! Y... ¿Por qué hiciste eso? Tú siempre has sido muy manso y dócil.
- No sé que me pasó, la verdad... al verlo tan pequeño y blandito, simplemente sentí ganas de hacerlo.
Pero dime... y tú... ¿Por qué estás tú aquí? 
 - Bueno, lo mío puede considerarse que fue también cuestión de ganas irreprimibles o incontrolables.
- Cuéntame, yo ya te he contado todo lo mío.
- Te cuento... Mi dueña me estaba bañando, como no le gusta mojarse la ropa cuando me sacudo el agua, entonces, se quita toda la ropa y se queda totalmente en pelotas.

Pues bien... Cuando me estaba enjabonando, a mi dueña se le cayó el jabón, ella se agachó para recoger el jabón y cuando la vi en esa postura no me pude aguantar las ganas... me fui por detrás, me monté encima, la sujeté fuerte con mis patas delanteras y me la cepillé. 
- ¡¡Aaaaaay, no fastidies, cabronazo!! ¡¡Seguro que a ti, también te van a sacrificar por lo que has hecho!! 

- ¡¡Nooo!! ¡¡Te equivocas!! He oído decir al veterinario, que a mí solo me van a cortar y limar las uñitas, para que no le arañe la espalda a mi dueña. 



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