miércoles, 22 de enero de 2014

El caliente pubis femenino y las pulgas

En pleno mes de enero y con la bajada de temperaturas que estamos sufriendo, -después de mucho tiempo-, dos pulgas amigas, se encuentran  un día paseando sobre el lomo de un perro.
Al encontrase, se demuestran la alegría de haberse vuelto a ver, después de tanto tiempo sin saber la una de la otra, y entablan, una breve conversación entre pulgas.
- ¡Oye tía cuanto tiempo sin verte! ¿Cómo te va la vida? Te veo con muy mala cara... ¿Y esos mocos que se te caen?

- Pues... no sé si me va bien, o mal. Resulta que hace tiempo, me instale a vivir en el bigote de un motorista -uno de estos que van en Harley Davidson- y estoy pasando un frío de cojones. Ya no se qué hacer, voy a morir congelada si esto sigue así.


- ¡No me digas tía... mira que eres torpe! Tú lo que tienes que hacer, es buscar y acomodarte, en el cálido chocho de una tía, y verás, que calentita y cómoda vas a estar todo el día.
Pasada una semana se encuentran de nuevo, y vuelven a preguntarse mutuamente por cómo les va a cada una.
- ¿Cómo te va? Te sigo viendo muy desmejorada y con muy mala cara, y el moqueo, veo que no se te ha quitado. ¿No hiciste lo que te dije?

- ¡¡Sí!! ¡Sí que lo hice! Busqué y me acomodé en el chocho calentito de una tía pero... a los cinco o diez minutos de haberme instalado, -no sé explicarte como-, estaba de nuevo en el bigote del puto motorista.

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HLR